Fakta
Ensayo literario y filosófico. El dilema de la política correcta se encuentra en la incapacidad de medir los alcances de acciones superficiales (denuncias falsas, insultos en las redes, noticias inanes y exageradas, crímenes olvidados, noticias de constitución efímera) que, incluso, organizaciones civiles, empresas, grupos sociales o de amigos toman al pie de la letra como si esas voces denunciantes provinieran de terrenos divinos. Antes que juzgar habría que indagar. Cuando Peter Sloterdijk escribe, en Normas para el parque humano, que “Todo Humanismo supone un contra qué, puesto que implica el rescate de los seres humanos de la barbarie”, entonces creo que uno debería, antes de acogerse a la idea dura de “corrección política”, reflexionar a fondo cuál es y en qué consiste el “contra qué”. Ese “contra qué” tendría que reconocer a su enemigo y favorecer a las personas más débiles, cualesquiera que sean, es decir a los sepultados y enterrados en vida. Si ser incorrecto posee un contra qué adecuado, siempre será bienvenida una conducta o rebeldía que oponga obstáculos a la soberbia criminal de los enemigos. La inteligencia crea la conciencia a través del lenguaje. Y eso se crea o refuerza leyendo libros, estimulando su curiosidad y reflexionando en la cordura de los acuerdos. La incorrección política nos auxilia, tantas veces, a que no nos encierren dentro de una jaula de consenso paralizador o de cándido optimismo. ¡Pobre del optimista; tan lejos de la conversación!
© 2026 Editorial MOHO (E-bog): 9789709660005
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E-bog: 5. marts 2026